Soulmate's capitulo 1
245 años atrás de la época actual.
Cuando tenía la edad de 5 años mi madre murió a causa de la
peste, mi padre siendo un hombre adinerado tomó
a otra mujer como esposa y yo, su primogénito, fui desterrado de la
familia siendo enviado hacia Inglaterra,
por una parte fui feliz por ello, nunca
conocí el rostro de la mujer que unió su vida con mi padre así que fueron los
20 años más maravillosos de mi vida... o al menos eso creí cuando la vi a ella
por primera vez.
-¿Pero qué demonios crees que haces mocosa?-
Mi padre vociferaba haciendo que la pobre chiquilla se
estremeciera de solo escuchar su voz, sí, así era mi padre, de carácter duro y
prepotente, me quedé quieto donde estaba, estaba a punto de entrar a su
despacho cuando escuché su prepotente voz asechar a esa chiquilla que realmente
era mi hermana.
Realmente ella no pronunciaba palabra alguna y yo comenzaba
a inquietarme, nunca sentí respeto por mi padre y menos por las lágrimas de esa
mocosa, entré al despacho sin avisarme pese a las suplicas de su secretario.
-¡Joven! espere... su
padre está ocupado-
Jamás escuchaba a nadie, menos a ese hombre, sin más entré a
la habitación encontrándome de frente a sus ojos llorosos y cristalizados, por
una fracción de segundos le mire embelesado, mis labios se entreabrieron sorprendidos
al descubrir la belleza predilecta que poseía mi hermana a sus tempranos 14 años
de edad.
-¡Te casarás y punto!-
La voz de mi padre me sacó de mi ensoñación, debí
imaginarlo, deseaba casarla para conseguir que los ceros aumentaran en su
incontable fortuna, por un momento sentí pena por ella pero no pude evitar
mirarla con desprecio y un poco de resentimiento, pasé de largo intentado
ignorarla cuando ella abandonó la habitación.
Esa fue la primera vez que la vi...y ella estaba llorando.
Habían pasado meses ya en los que yo había llegado a ese lugar, la mansión
dónde residía era enorme, me parecía un lujo exagerado, contaba con campos
enormes y un hermoso lago, Esa noche había estado inquieto no podía por alguna
razón conciliar el sueño, mis parpados se cerraban pero no lograba caer en la inconciencia
del sueño, me puse de pie y coloqué mi abrigo y salí a caminar sobre los
ostentosos jardines, el sonido del
viento golpeando las hojas entre ellas me calmaba un poco, una sonrisa
podía formarse en mis labios sin ni siquiera darme cuenta. Imaginar que mi
madre había caminado por el mismo sendero dónde caminaba ahora yo me hacía
sentir un poco más cerca de ella.
Un sollozo cerca del lago captó mi atención, ¿Alguien
lloraba? me pregunté a conciencia y me acerqué
a dónde provenía aquel sonido, desde lejos me mantuve cuando mis ojos
entornaron una figura femenina que vestía un pomposo vestido, no podía tratarse
de alguna doncella pues el vestido al igual que cualquier cosa en ese lugar era
sumamente elegante y ostentoso, me acerqué un poco más dispuesto a interrumpir
fuera lo que hiciera esa mocosa en ese lugar pero mis pies se detuvieron al ver
como sus manos comenzaban a desatar las cintas de seda que sostenían su ceñido corseé,
me sorprendí mucho y me pregunté en silencio el motivo de sus acciones pero me
mantuve firme detrás del tronco del
frondoso árbol que me escondía esperando calmar mi curiosidad.
No podía ver su rostro pues me daba la espalda pero podía
ver como sus manos se colocaban sobre sus hombros bajando lentamente las mangas
del vestido; sus hombros yacían
descubiertos dejando expuesta su lechosa piel, era sumamente hermosa, y yo… su
hermano mayor... no podía dejar de mirarla.
Su vestido se deslizó sutilmente sobre su cuerpo
descubriendo en ella una lencería de encajes que me hizo perder el aliento, mi
cuerpo se tensó de inmediato y mis labios se entreabrieron intentando jalar
algo de oxígeno a mis pulmones, mis manos intentaban aferrarse al tronco del árbol dónde me encontraba, me reprendí a mí mismo en silencio; dejé de mirarla
recargando mi espalda contra el tronco, mi pecho subía y bajaba
violentamente y mi entrepierna me
punzaba avisando que había sido víctima de mi propia lujuria, maldecí en ese
instante, estaba a punto de largarme de ese lugar cuando una voz aterciopelada
se escuchó captando mi atención.
-Padre... perdón, pero
no me puedo casar sin amor-
Escuché silencio, me pareció extraño, así que una vez más me
asomé para descubrir que su cuerpo se encontraba completamente desnudo, mis
ojos le recorrieron con la mirada desde sus hombros hacia su espalda pasando por estrecha
cintura, y culminando en esas caderas... que me quitaron el aliento,
honestamente era una niña de 14 años atrapada en el cuerpo de una mujer
sumamente hermosa y atractiva, me quede idiotizado mirando la forma de sus glúteos
redondos y bien formados, pero ella se alejaba, caminaba hacia el lago, salí de
mi escondite intentando alcanzarla cuando ella se tiró al agua, corrí hasta
ella pero no fui capaz de alcanzarla, dudé realmente en ir tras ella y salvarla
pero mis manos habían reaccionado antes
que mis dudosos pensamientos desabotonando mi camisa, ni siquiera supe cuando
fue que mi abrigo había caído al piso entre las hierbas junto a las prenda de
mi hermana, mi cuerpo se movía por si solo tras ella, el sonido del agua me
hizo saber que esto no era un sueño, puedo jurar que al principio pensé que
moriría por lo helada que se encontraba el agua pero poco a poco dejé de sentir
mi cuerpo. Me sumergí intentando encontrarla y ahí estaba ella hundiéndose poco
a poco en el lago, estiré mi mano y alcance solo su cabello, la jale hacia mí tirando de él hasta estrecharla contra mi cuerpo.
Su cuerpo desnudo contra el mío se sentía cálido,
seguramente eso fue una buena señal, la saque del agua a base de esfuerzos y la
tendí sobre las hierbas esperando a que reaccionara mientras me sentaba a un
costado de ella, intentado recuperar el aliento, mis labios temblaban de frío,
mis manos estaban congeladas pero mis ojos encendieron cierta parte de mí
cuando se fijaron en su cuerpo desnudo, Mis ojos profanaron con su mirada sus
senos virginales que presumían de hermosos pezones rosáceos, se encontraban
erectos a causa del frío pero eso me descolocaba sacándome de mis cabales, sí
era un bastardo con todas las letras que
miraba de forma lujuriosa a su hermana menor, cerré los puños hasta que mis
nudillos se pusieron en blanco y alcance mi abrigo tendiéndolo encima de su
desnudez. Poco a poco ella abrió los ojos y tosió el agua que había alcanzado a
tragar, me sentí por alguna razón más tranquilo por ello.
Ella me miró asustada aferrando sus manos pálidas a mi
abrigo, me puse de pie queriendo parecer indiferente pero comenzó a sollozar y
aunque intenté marcharme no pude, mis
pies se plantaron frente a ella y mi cuerpo
se inclinó para rodearla entre mis brazos.
No recuerdo cuanto tiempo las sostuve entre mis brazos, no
recuerdo cuantas lágrimas derramó,
tampoco recuerdo como se quedó dormida y en silencio la llevé entre mis
brazos a casa, no supe cómo terminé dormido
a su lado en su cama abrazándola, esa
noche cambió por completo mi existencia.
Aquella relación entre mi hermana se hizo más estrecha, las
miradas de desprecio dieron tregua y ahora jugaba con ella pasando las tardes a
su lado persiguiéndola por el jardín, sin darme cuenta... mi hermana comenzaba
a gustarme más de lo normal, pero solo faltaban días para que ella uniera su vida a la de un
bastardo.
-¡¡Yunho no quiero casarme ayúdame... por favor!!-
Ella lloraba y yo lamentaba tanto no poder hacer nada más
que consolarla entre mis brazos, pero un día mi mentalidad me llevó a la idea
más descabellada y tal vez esa era la única forma de salvarla, solo faltaba una
noche y ella estaría casándose y preparándose por la mañana para dejar la
mansión.
Después de pensarlo mucho salí de mi habitación y caminé
sigiloso entre los pasillos, me detuve frente a su puerta y la abrí intentando
no hacer ruido, la vi recostada en su cama ella a pesar de todo dormía yo
aseguré la puerta después de cerrarla, mi corazón golpeteaba violentamente mi pecho mientras mis pies
desnudos se acercaban al pie de su cama, mis manos temblorosas se colocaron
sobre los botones de mi camisa, los liberé uno a uno de sus ojales y dejé caer
la prenda sobre el suelo, di un paso más y mis manos continuaron despojándome
de mi ropa, tragué saliva y me incliné hacia ella para besar su frente en señal
de respeto, ella se removió sobre la cama susurrando mi nombre...
-Yunho...-
Sonreí, estúpidamente tal y como lo hiciera un adolescente
enamorado, sonreí mientras mi cuerpo se acomodaba
a su costado cubriéndome con las mismas sabanas que cubrían su cuerpo, por un
momento dudé... pero ya era demasiado tarde ella había despertado, sus ojos se
abrieron con sorpresa y yo le hice una
señal para que no hiciera ruido y mi rostro se acercó al suyo para profanar sus
labios, pude sentir claramente como ella temblaba y daba torpes movimientos
correspondiendo mis actos, me alegré de no ser rechazado en ese instante mientras sus pequeñas manos me
abrazaban y acariciaban mi espalda, mi
piel sensible se erizó al tacto de su caricias, y el beso subió de tono poco a
poco tornándose más intenso, no supe qué
momento mi cuerpo desnudo se encontraba entre sus piernas, y la bata de mi
hermana se encontraba enrollada en su abdomen dejando sus muslos abiertos y
desnudos para mí, mis manos se deslizaron sobre ellos marcándolos con mis
caricias mientras mi pene empujaba contra su intimidad aun sin penetrarla,
pequeños quejidos se escapaban de sus labios entre abiertos mientras mis labios
se la comían a besos y mi lengua se deleitaba de la esencia de su boca... era
tan dulce.
-¡Ahhhh Y-Yunhooo!-
Su voz me clamaba, su voz pronunciaba mi nombre, ¿Me deseaba
tanto como yo?, mis manos subieron sobre los tirantes de la delgada y fina bata
y comencé a despojarla, nuevamente mis ojos se encontraron con sus senos
desnudos y sus pezones erectos ahora producto de su virginal excitación, mis
labios rompieron el beso y descendieron con urgencia hacia aquel relieve que
adornaba su cuerpo engulléndolos en mi boca, deseaba alimentarme con ellos con
frenesí, comencé a lamer, a besar y morder provocando en ella leves quejidos.
Me enderecé para verla a pesar de la poca luz su rostro
delataba pena en ella, intentó cubrirse pero mis manos se lo impidieron...
Para describir la perfección de su cuerpo aun o existían
palabras y ahora que lo pienso aun no existen.
Mis manos se posaron sobre la prenda íntima de encaje que
impedía que nuestros cuerpos se fundieran y la deslice con mis dedos sobre sus
muslos, pasando por sus piernas hasta liberarla de aquel trozo de tela. Mi
cuerpo volvió sobre el suyo y pude
sentir en la punta de mi falo la humedad
tibia entre sus piernas, empujé levemente contra su cuerpo mientras sus manos
se aferraban a las mías, supe que tenía miedo pues su piernas comenzaron a
temblar mientras mi cuerpo me pedía más y
hundiéndome en ella poco a poco, así fue como sentí que algo dentro de ella se rompió y me abrió
paso entre su cuerpo, contemplé claramente con ayuda de los rayos de la luna su
rostro, ella sentía dolor, se mordía el labio inferior mientras sus ojos se
cristalizaban marcando sus mejillas de humedad, no pude resistirlo más y mis labios se fueron contra sus labios reclamándolos
como suyos mientras mi cuerpo se negaba
a alejarse del suyo y mi trozo de virilidad intentaba llegar más al fondo de su cavidad.
-¡Ahhh!! Yunho!!.. due-le!-
Tal vez ustedes piensen qué yo cedería ante su manifestación
de dolor ¿Cierto?, pero no fue así, me aferre a su cuerpo mientras ella gemía
de dolor, pero aun así entre los sollozos no intentaba separarme de su lado, al
contrario, sus uñas se clavaba en mi espalda rompiendo mi piel, eso me excitaba
aún más.
Para no entrar más en detalles de lo que sucedió esa noche,
solo puedo resumir que esa noche me faltaron horas para seguir amándola para seguir profanando su cuerpo, para seguir
inundando su cuerpo de mi esencia, estoy
seguro que de no haber sido por la tragedia que nos esperaba esa mañana ella
hubiese llevado en su vientre mi primogénito.
-¡Señorita por favor abra la puerta! -
Los gritos de las doncellas que servían a mí... a mi amada
se podían escuchar claramente pese a el grosor de las puertas de roble, yo di
casi un salto en la cama mientras ella reposaba a mi lado con su cabello
alborotado y su cuerpo desnudo, la voz de mi padre y de su prometido me
hicieron levantarme rápidamente y colocarme el pantalón, no importó las veces
que exigieron a mi hermana abrir la puerta, ella se despertó asustada y buscó
mis brazos, me acerqué hasta la cama para abrazarla y protegerla entre mis
brazos, según yo mi plan había salido a la perfección, pero... no contaba con el
secreto que guardaba su prometido.
Las puertas de su habitación
fueron violadas y las abrieron de
par en par, yo sonreí cínicamente, lo primero que notaron fue la mancha rojiza
en sus sábanas, pude notar claramente como el prometido de mi amada se encolerizaba abriendo los ojos
desmesuradamente y sus puños se cerraban con fuerza y su mandíbula tensa, sin
duda lo estaba, mi padre no sabía que decir, se quedó mudo, sacó a la servidumbre
del lugar y el prometido le pido que
dejara la habitación, mientras yo le miraba de una forma burlesca .
Él nos estudió con la mirada y se acercó a nosotros y con
una fuerza impresionante en un parpadeo me
arrancó a mi mujer de entre mis brazos, no lo pude explicar, no lo entendí en
ese momento, hasta ahora. El levantó su
manos señalándome, intenté moverme pero
no pude hacerlo; en ese momento por más
que lo intenté... no pude hacerlo.
Sus manos se pasearon sobre el vientre de mi amada y sus uñas filosas cortaron su piel, mi mujer
gritaba mientras yo miraba obligadamente
como sacaba sus entrañas... (Hace una pausa en la narración y limpia unas
cuantas lágrimas que humedecían sus mejillas).
El la asesinó, dejó caer su cuerpo inerte sobre el piso y yo
temblaba enfurecido, quería matarlo pero no pude moverme, él se acercó hasta mí
y entonces pude percibir con mi mirada los filosos caninos asomándose entre sus
labios, ellos apuntaban hacia mí, me
tomó por el cuello, pensé por un momento terminaría con mi vida y podría reunirme
con mi amada, pero no, el muy desgraciado recitó con una voz fría en mi oído
"te daré vida eterna perro, para que nunca puedas ser capaz de volver a estar con ella",
mis ojos se cristalizaron y mis lágrimas rodaron sobre mis mejillas, el enterró
sus caninos en mi cuello rasgando mi
piel y así supe que todo había terminado.
Han pasado casi ya dos siglos y medio de aquel suceso y sin
esperarlo nuevamente le volví a encontrar, cuando nuestras miradas se cruzaron
supe que era poseedor de su misma alma, en ese cuerpo masculino estaba ella, su
hermosa alma, no le dejaré escapar por qué nuestra historia apenas comienza a
escribirse... Shim Changmin.

8 comentarios:
hola soy nueva por aca me acaban de recomendar este blog y acabo de leer este cap es muy interesante espero lo continues y xfa me des la bienvenida soy fanatica del Yunjae gracias
Bienvenida Mayela, gracias por leerme, espero te haya agradado el primer capitulo, pronto subiré los próximos capítulos para que estés al pendiente. yo también soy fan del Yunjae y espero este fic te agrade mucho. Cuídate linda.
gracias por aceptarme en tu blog y de seguro lo seguire solo trata de no olvidarte de el jajajaajaj yo se que el trabajo y la universidad complca las cosas a muchas de las que escriben pero bueno asi es la vida gracias de nuevo
Me ha gustado esta, ¿Tiene continuación?
Wow! realmente que si eres muy bueno, me encanto este capo espero que pronto subas el siguiente ah! y no se si las demas hayan leido con la musica del blog pero eso le dio un toque encantador considerame fan tuya n.n
Claro que tiene continuación pero subiré una vez por semana Ely, gracias por comentar Leydi, no me dejes olvidado por facebook niña, muchas gracias por tu comentario y publicarme en tu página.
me encantó este primer capítulo se lee muy interesante seguire leyendote. También me gusta la imagen del blog y en especial creo que la música de fondo le va perfecta a esta historia Gracias por compartir tu trabajo y espero leerte pronto y como dice Mayela espero que no lo olvides y nos dejes picadas jaja saludos
Me mudaré de Blog, solo por si alguien quiere seguir la actualización de estas histoias.
http://zonadelecturafanfics.blogspot.mx/
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