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Habían pasado varias primaveras pintando y enverdeciendo las copas de los árboles a su alrededor, los cerezos florecían dando un hermoso y sutil tono rosado salpicando el cuadro primaveral de la ciudad, ¿Y él? como siempre atrapado en un cuadro pintado en blanco y negro con los recuerdos atorados en su mente, una extraña expresión de dolor que se mantenía vigente en su rostro ¿Cuando sería que el invierno llegaría?, ¿cuando sería que la nieve teñiría de nueva cuenta las calles, las copas de los árboles?, ¿cuando sería que los cerezos perderían sus pétalos quedando desnudos tan expuestos como su propia alma?.
Deseaba respirar el aire helado, tal vez así lograba encurtir el dolor que llevaba consigo clavado con él por mucho tiempo. Si alguien llegara a preguntarle sobre su primer amor, seguramente él respondería con una pregunta ¿Qué es eso?, sabía perfectamente como mentir y negar sus sentimientos, pero debajo de toda esa mentira se encontraba la raíz de su forma de ser.
No siempre fue alguien que resguardara tanto lodo en el alma, tampoco fue un asesino ni con el pensamiento, alguna vez solo fue un joven que se enamoró por primera vez. Se dice que el ser humano no se hizo para estar solo, y el no fue la excepción pero algo le arrancó su otra mitad.
10 inviernos atrás.
Cuando se es adolescente no se piensa mucho en el futuro, solo se vive el presente y para Park Yoochun estudiante de secundaria así era, no necesitaba nada más que un día para vivirlo a la vez, solo un día para mantenerse tan vivaz y pícaro era una persona sociable rodeado de grandes y valiosas amistades, gozaba de una posición económica muy alta por lo que no faltaba quien gustara colgarse de su dinero para sobre salir, sobre todo si de chicas interesadas se trataba.Lo sabía perfectamente pero a esa edad ¿A quien le importa un amor no real? al menos pensó en eso.
Lo que el destino le había preparado con el paso de los meses justamente en diciembre cuando la nieve tenía de blanco a sus alrededores y una fina capa de hielo recubría el asfalto la conoció, jamás olvidaría ese día que caminaba distraído con un cigarrillo en la mano queriendo parecer maduro ante las miradas absortas de las niñatas sin cerebro, una en especial caminaba algunos pasos más adelante sin haber notado su presencia ¿Que se creía esa chica para no notar su parecencia? A pesar de no ser un tipo sin cerebro y superficial le gustaba sentirse asediado pero al parecer el no llegaba a tener mucho efecto en esa jovencita.Así de esa manera con un rencor interno pero no peligroso se mantuvo Yoochun caminando detrás de ella todas las mañanas.
Por qué si parecía a sus espaldas de su edad ¿No asistía a la secundaría como cualquier otra chica?, ¿Por qué su perfil que solo llegó a ver en vagas ocasiones era tan perfecto como su lechosa piel?, ¿Por qué aun así en clases se preguntaba como sería el timbre de su voz...Ahora Yoochun pensaba distinto, sus ideas habían cambiado en semanas, ahora se levantaba más temprano para caminar a espaldas de esa chica, la cual no había visto su rostro y estaba idiotizado con su perfil. "Ojalá reuniera el valor de hablarle" se dijo así mismo.
Dos días, tres días y por fin una mañana cuando el sol aún no terminaba de hacer su aparición y el tono azulado pintaba a su al rededor con un suave vaho de humo de su propio aliento pintando un ambiente helado pero cálido a la vez, se armó de valor y apresuró sus paso para alcanzarla...Su mano temblorosa con las hojas de los árboles congeladas como testigos se posaron sobre los hombros femeninos para de una forma arrebatadora darle vuelta a esa jovencita y tenerla frente a él.No se había equivocado, era hermosa como en sus sueños que llegaba a tener en medio de la clase de literatura, los poemas de Neruda se quedaban cortos ante la inimaginable belleza, absorto de la belleza, la voz femenina le interrumpió de su ensoñación.¿Quien eres?, p-por favor, no me haga d-daño...Aun con los labios entreabiertos admirando cada facción que parecía haber sido tallada por los mismos dioses le soltó confundido, ella mantenía sus ojos cerrados, al principio no lo entendió, no comprendía, pero al paso de los minutos y al mirar un extraño y peculiar bastón fue que logró captar aquello, esa chica estaba ciega.
Sus piernas temblaron, no sabía si quedarse ahí o salir corriendo, ahora entendía por que no le miraba, por que no asistía al instituto como los otros, se sentía como un verdadero idiota, en un dos por tres sus piernas emprendieron la huida dejándola sola con las preguntas al viento.
Tal vez pasaron días cuando en lo que él le miraba en silencio sin proponerselo, su reloj biológico lo despertaba a cierta hora para esperar el amanecer en silencio mientras le miraba pasar por la acera.Algunas veces se colocaba en medio solo para verla desaparecer entre la gente a lo lejos, cada vez su corazón más acogido comenzaba a doler, era la chica de sus sueño pero no se atrevía a hablarle por temor a lo que sus compañeros llegaran a decir.Durante todo ese tiempo hasta convertirse en adulto le observó en silencio siempre a la misma hora en el mismo lugar sin atreverse a decir una sola palabra. Grave error para Yoochun debió decirle todas sus emociones contenidas en su pequeño corazón.
La mañana siguiente cuando el intenso frío dejó sentir un atormenta de nieve él le esperaba en ese mismo lugar con las manos resguardadas en su abrigo, intentaba darles calor, no importaba si él a ella le veía pasar, era lo que pedía ahora solamente en el día, pero ese momento no llegó, la espera se postergó hasta medio día, y hasta el atardecer, Yoochun esperaba por ella, solo verle pasar, el dueño de la florería de enfrente, justamente el del local al que se encontraba cruzando la avenida, había vivido esa extraña historia amorosa como un espectador muchas veces se preguntó ¿Por qué el solo la veía y no decía más?, sintió pena verle ahí recargado contra la pared temblando desde la mañana hasta que el sol se ocultó.
Era hora de cerrar para el emplado y él, Yoochun aun se mantenía fijo con la esperanza observando a que ella apareciera en frente, pero nada, no había rastro de ella, sintiéndose acogido y entristecido después de cerrar su negocio el florista cruzó la avenida y se acercó a él.-
Joven, se que usted la está esperando...-Yoochun levantó la mirada esperanzado y eso le hizo titubear y sentirse como el verdugo de las esperanzas e ilusiones del joven frente a él- Ayer, ella ayer murió, cruzaba esta misma avenida cuadras más adelante y fue embestida por un auto...
-alcanzó a decir a penas en una audible voz.
Yoochun se quedó estático el tiempo se detuvo, ni siquiera fue capaz de soltar un lágrima, la voz de ese hombre de mediana edad hacía hueco en su cabeza,"ella fue embestida por un auto", "ella murió". La mano del señor sobre su hombro le sacó de su tormenta de pensamientos...-Me retiro Joven, el frío se pondrá aun más crudo, deberías de ir a casa... -A penas articulo eso y el en un paso tranquilo le miró alejarse.
Una hora, dos horas se quedó ahí, perdió la noción del tiempo ahogado en cada uno de los días que se había quedado ahí en silencio observándola la pasar, había sido muy feliz al paso del tiempo conformándose con solo verla sin decir nada más, un nudo se atoró en su garganta y llevando su puño cerrado contra el pecho comenzó a golpear suavemente, no podía respirar, algo no lo dejaba respirar, deseaba gritar, deseaba moverse, alcanzarla en su propio recuerdo embargado en su dolor, ella no podía desaparecer así, tenía mucho que decirle, tenía que contarle de que color era la vida para él cuando ella estaba cerca, deseaba describirle cada invierno dónde solo en un cuadro chispeante de emociones se mostraban ellos dos.Yoochun había perdido el tiempo, un tiempo que no volvería jamás.
Esa noche regresó a casa, con los pensamientos asaltando uno a uno a su cabeza "jamás le preguntaste su nombre", "jamás le dijiste lo hermosa que se veía con ese vestido blanco en primavera", "jamás le dijiste cuantos latidos podías sentir en un minuto cuando la veías pasa", jamás pudiste decirle lo mucho que te gustaba", había tantas cosas que Yoochun se privó así mismo por no decirlas, Abrió desganado la puerta de su departamento y en lugar de echarse a dormir decidió empacar sus recuerdos, tomó una caja de cartón y en ella depositó solo cierta parte de su vida, la otra la que le recordaba a el fantasma del que estuvo enamorado las dejó en ese lugar, sin saber a dónde ir a ciencia cierta tomó un autobús que lo llevó hasta otra ciudad, nunca había tenido problemas económicos por lo que comprar una casa tampoco en ese momento sería problema para él.
Era bastante modesta y acogedora, la mayoría del tiempo era invierno en ese lugar por lo que no dudó instalarse enseguida
Capitulo 2
Yo te extrañaré.
Habían pasado varias primaveras pintando y enverdeciendo las copas de los árboles a su alrededor, los cerezos florecían dando un hermoso y sutil tono rosado salpicando el cuadro primaveral de la ciudad, ¿Y él? como siempre atrapado en un cuadro pintado en blanco y negro con los recuerdos atorados en su mente, una extraña expresión de dolor que se mantenía vigente en su rostro ¿Cuando sería que el invierno llegaría?, ¿cuando sería que la nieve teñiría de nueva cuenta las calles, las copas de los árboles?, ¿cuando sería que los cerezos perderían sus pétalos quedando desnudos tan expuestos como su propia alma?.
Deseaba respirar el aire helado, tal vez así lograba encurtir el dolor que llevaba consigo clavado con él por mucho tiempo. Si alguien llegara a preguntarle sobre su primer amor, seguramente él respondería con una pregunta ¿Qué es eso?, sabía perfectamente como mentir y negar sus sentimientos, pero debajo de toda esa mentira se encontraba la raíz de su forma de ser.
No siempre fue alguien que resguardara tanto lodo en el alma, tampoco fue un asesino ni con el pensamiento, alguna vez solo fue un joven que se enamoró por primera vez. Se dice que el ser humano no se hizo para estar solo, y el no fue la excepción pero algo le arrancó su otra mitad.
10 inviernos atrás.
Cuando se es adolescente no se piensa mucho en el futuro, solo se vive el presente y para Park Yoochun estudiante de secundaria así era, no necesitaba nada más que un día para vivirlo a la vez, solo un día para mantenerse tan vivaz y pícaro era una persona sociable rodeado de grandes y valiosas amistades, gozaba de una posición económica muy alta por lo que no faltaba quien gustara colgarse de su dinero para sobre salir, sobre todo si de chicas interesadas se trataba.Lo sabía perfectamente pero a esa edad ¿A quien le importa un amor no real? al menos pensó en eso.
Lo que el destino le había preparado con el paso de los meses justamente en diciembre cuando la nieve tenía de blanco a sus alrededores y una fina capa de hielo recubría el asfalto la conoció, jamás olvidaría ese día que caminaba distraído con un cigarrillo en la mano queriendo parecer maduro ante las miradas absortas de las niñatas sin cerebro, una en especial caminaba algunos pasos más adelante sin haber notado su presencia ¿Que se creía esa chica para no notar su parecencia? A pesar de no ser un tipo sin cerebro y superficial le gustaba sentirse asediado pero al parecer el no llegaba a tener mucho efecto en esa jovencita.Así de esa manera con un rencor interno pero no peligroso se mantuvo Yoochun caminando detrás de ella todas las mañanas.
Por qué si parecía a sus espaldas de su edad ¿No asistía a la secundaría como cualquier otra chica?, ¿Por qué su perfil que solo llegó a ver en vagas ocasiones era tan perfecto como su lechosa piel?, ¿Por qué aun así en clases se preguntaba como sería el timbre de su voz...Ahora Yoochun pensaba distinto, sus ideas habían cambiado en semanas, ahora se levantaba más temprano para caminar a espaldas de esa chica, la cual no había visto su rostro y estaba idiotizado con su perfil. "Ojalá reuniera el valor de hablarle" se dijo así mismo.
Dos días, tres días y por fin una mañana cuando el sol aún no terminaba de hacer su aparición y el tono azulado pintaba a su al rededor con un suave vaho de humo de su propio aliento pintando un ambiente helado pero cálido a la vez, se armó de valor y apresuró sus paso para alcanzarla...Su mano temblorosa con las hojas de los árboles congeladas como testigos se posaron sobre los hombros femeninos para de una forma arrebatadora darle vuelta a esa jovencita y tenerla frente a él.No se había equivocado, era hermosa como en sus sueños que llegaba a tener en medio de la clase de literatura, los poemas de Neruda se quedaban cortos ante la inimaginable belleza, absorto de la belleza, la voz femenina le interrumpió de su ensoñación.¿Quien eres?, p-por favor, no me haga d-daño...Aun con los labios entreabiertos admirando cada facción que parecía haber sido tallada por los mismos dioses le soltó confundido, ella mantenía sus ojos cerrados, al principio no lo entendió, no comprendía, pero al paso de los minutos y al mirar un extraño y peculiar bastón fue que logró captar aquello, esa chica estaba ciega.
Sus piernas temblaron, no sabía si quedarse ahí o salir corriendo, ahora entendía por que no le miraba, por que no asistía al instituto como los otros, se sentía como un verdadero idiota, en un dos por tres sus piernas emprendieron la huida dejándola sola con las preguntas al viento.
Tal vez pasaron días cuando en lo que él le miraba en silencio sin proponerselo, su reloj biológico lo despertaba a cierta hora para esperar el amanecer en silencio mientras le miraba pasar por la acera.Algunas veces se colocaba en medio solo para verla desaparecer entre la gente a lo lejos, cada vez su corazón más acogido comenzaba a doler, era la chica de sus sueño pero no se atrevía a hablarle por temor a lo que sus compañeros llegaran a decir.Durante todo ese tiempo hasta convertirse en adulto le observó en silencio siempre a la misma hora en el mismo lugar sin atreverse a decir una sola palabra. Grave error para Yoochun debió decirle todas sus emociones contenidas en su pequeño corazón.
La mañana siguiente cuando el intenso frío dejó sentir un atormenta de nieve él le esperaba en ese mismo lugar con las manos resguardadas en su abrigo, intentaba darles calor, no importaba si él a ella le veía pasar, era lo que pedía ahora solamente en el día, pero ese momento no llegó, la espera se postergó hasta medio día, y hasta el atardecer, Yoochun esperaba por ella, solo verle pasar, el dueño de la florería de enfrente, justamente el del local al que se encontraba cruzando la avenida, había vivido esa extraña historia amorosa como un espectador muchas veces se preguntó ¿Por qué el solo la veía y no decía más?, sintió pena verle ahí recargado contra la pared temblando desde la mañana hasta que el sol se ocultó.
Era hora de cerrar para el emplado y él, Yoochun aun se mantenía fijo con la esperanza observando a que ella apareciera en frente, pero nada, no había rastro de ella, sintiéndose acogido y entristecido después de cerrar su negocio el florista cruzó la avenida y se acercó a él.-
Joven, se que usted la está esperando...-Yoochun levantó la mirada esperanzado y eso le hizo titubear y sentirse como el verdugo de las esperanzas e ilusiones del joven frente a él- Ayer, ella ayer murió, cruzaba esta misma avenida cuadras más adelante y fue embestida por un auto...
-alcanzó a decir a penas en una audible voz.
Yoochun se quedó estático el tiempo se detuvo, ni siquiera fue capaz de soltar un lágrima, la voz de ese hombre de mediana edad hacía hueco en su cabeza,"ella fue embestida por un auto", "ella murió". La mano del señor sobre su hombro le sacó de su tormenta de pensamientos...-Me retiro Joven, el frío se pondrá aun más crudo, deberías de ir a casa... -A penas articulo eso y el en un paso tranquilo le miró alejarse.
Una hora, dos horas se quedó ahí, perdió la noción del tiempo ahogado en cada uno de los días que se había quedado ahí en silencio observándola la pasar, había sido muy feliz al paso del tiempo conformándose con solo verla sin decir nada más, un nudo se atoró en su garganta y llevando su puño cerrado contra el pecho comenzó a golpear suavemente, no podía respirar, algo no lo dejaba respirar, deseaba gritar, deseaba moverse, alcanzarla en su propio recuerdo embargado en su dolor, ella no podía desaparecer así, tenía mucho que decirle, tenía que contarle de que color era la vida para él cuando ella estaba cerca, deseaba describirle cada invierno dónde solo en un cuadro chispeante de emociones se mostraban ellos dos.Yoochun había perdido el tiempo, un tiempo que no volvería jamás.
Esa noche regresó a casa, con los pensamientos asaltando uno a uno a su cabeza "jamás le preguntaste su nombre", "jamás le dijiste lo hermosa que se veía con ese vestido blanco en primavera", "jamás le dijiste cuantos latidos podías sentir en un minuto cuando la veías pasa", jamás pudiste decirle lo mucho que te gustaba", había tantas cosas que Yoochun se privó así mismo por no decirlas, Abrió desganado la puerta de su departamento y en lugar de echarse a dormir decidió empacar sus recuerdos, tomó una caja de cartón y en ella depositó solo cierta parte de su vida, la otra la que le recordaba a el fantasma del que estuvo enamorado las dejó en ese lugar, sin saber a dónde ir a ciencia cierta tomó un autobús que lo llevó hasta otra ciudad, nunca había tenido problemas económicos por lo que comprar una casa tampoco en ese momento sería problema para él.
Era bastante modesta y acogedora, la mayoría del tiempo era invierno en ese lugar por lo que no dudó instalarse enseguida
Capitulo 2
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1 comentarios:
Está muy triste el relato, y muy hermoso, la verdad, mil felicidades, Bro...
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